Ensayo Grupal 

2/5/2026

Entre el método y la imaginación: Durand y Boullée como marcos opuestos del proyecto arquitectónico
Se argumenta que Durand encarna una arquitectura sistemática, comparable -en su marco de pensamiento metodológico- a la de Le Corbusier, mientras Boullée representa una arquitectura visceral y expresiva. Como señala Rafael Moneo, “Durand does not propose a style, but a procedure,” subrayando así el carácter operativo y metodológico de su pensamiento (Moneo 223). La diferencia central entre Durand y Boullée no es solo formal, sino de marco conceptual: Durand concibe la arquitectura como un sistema metodológico replicable, mientras Boullée entiende el proyecto como una experiencia imaginativa y simbólica. Esta diferencia define dos modos opuestos de concebir el proyecto moderno.
En primer lugar, Durand orienta el diseño hacia un método sistemático basado en un sistema modular y combinatorio que permite adaptarse a cualquier tipología o programa requerido, priorizando la economía de medios y la organización clara del plano. Su obra responde a las urgencias de la Revolución Francesa, proponiendo una metodología proyectual clara y flexible según las necesidades de cada momento histórico. Esta lógica de estandarización puede entenderse como análoga, desde un lenguaje formal distinto, a la propuesta de Le Corbusier y sus Cinco Puntos de la Arquitectura Moderna, en tanto ambos conciben la arquitectura como un sistema racional transferible. Se trata de una metodología deliberadamente directa y didáctica, diseñada para enseñarse con claridad en el ámbito académico y aplicarse con rapidez en la práctica profesional.
En contraste, Boullée privilegia lo sublime, enfatizando la intensidad simbólica y atmosférica mediante el uso extremo de la geometría y la escala, llevándolas a un registro emocional que excede la lógica tipológica. Sus proyectos buscan producir experiencias altamente individualizadas, con un impacto afectivo capaz de volverlas memorables e icónicas. Aunque las propuestas de Boullée son radicales y en gran medida irrealizables, funcionan como un laboratorio conceptual que amplía los límites de la disciplina y permite explorar posibilidades que difícilmente emergerían desde una perspectiva puramente metodológica.
Se evidencia así que la diferencia entre ambos no es únicamente formal, sino estructural en su manera de concebir el proyecto: Durand opera desde el sistema, mientras Boullée lo hace desde la visión y la imaginación. La principal limitación del sistema durandiano radica en que, con el tiempo, puede volverse rígido y restringir la expresión individual al reducir el proyecto a un conjunto cerrado de combinaciones. En contraste, en Boullée se reconoce una noción de libertad creativa que amplía el campo conceptual de la arquitectura; como afirma Marcus Carter, “the power of Boullée’s projects lies in their perpetual state of unrealization” (Carter 52). Por tanto, el gran reto de la arquitectura moderna consiste en articular un balance: conservar la eficacia metodológica de Durand sin renunciar al potencial imaginativo de Boullée, ampliando así lo que es posible en el mundo real.

Referencias:
Boullée, Étienne-Louis. Architecture, Essai sur l’art. Edited by Jean-Marie Pérouse de Montclos, Hermann, 1968.
Carter, Marcus. “Drawing [on] the Sublime: Representation of the Unrealized Project and the Subordination of the Real.” Pidgin: Princeton Journal of Architecture, no. 9, Princeton University, 2011, pp. 24–55.
Le Corbusier. Vers une architecture. Les Éditions Crès, 1923.
Moneo, Rafael. Theoretical Anxiety and Design Strategies in the Work of Eight Contemporary Architects. MIT Press, 2004.

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