El collage como método de fragmentación y recomposición en la arquitectura



El collage, dentro del marco de la arquitectura, puede entenderse como una metodología de pensamiento proyectual basada en la selección, fragmentación, superposición y recomposición de distintos elementos. Esta práctica no se limita a “pegar” imágenes sobre un plano, sino que también permite construir nuevas realidades a partir de partes previamente existentes. Como señala la historia del collage, su lógica está vinculada a la acción de escoger, reunir y colocar fragmentos en una nueva composición; es decir, una operación cercana a la collatio, entendida como una práctica de recolección y reorganización. Aunque el término moderno collage proviene del francés coller, “pegar”, su sentido compositivo puede rastrearse mucho antes del siglo XX. Dentro de este escrito, las obras de Auguste Rodin y Pablo Picasso sirven como referentes para comprender el collage más allá de una técnica visual. Rodin aporta una visión del fragmento como pieza autónoma capaz de ser desmontada, repetida y reensamblada, mientras que Picasso demuestra cómo distintas referencias históricas, culturales y formales pueden ser apropiadas y transformadas en una obra nueva. Por lo tanto, el collage en arquitectura puede entenderse como una herramienta crítica que permite producir espacio a partir del diálogo entre fragmentos, tiempos, referencias y sistemas compositivos.
En su obra, Auguste Rodin desarrolló una práctica basada en la repetición, el molde, el fragmento y el ensamblaje. En lugar de concebir cada escultura como una figura cerrada y definitiva, Rodin acumulaba modelos completos y parciales que luego podía reutilizar en nuevas combinaciones. El Musée Rodin explica que el artista unía estudios escultóricos o bozzetti a otras figuras mediante un proceso llamado marcottage, dejando generalmente visibles las uniones en la escultura terminada y retomando así la idea del non finito asociada a Miguel Ángel. Esta operación resulta importante porque convierte el fragmento en una unidad con valor propio, no simplemente en una parte incompleta de un todo perdido. Como plantea el texto base, “the fragment thus earned its independence, broke away from the figure to which it had originally belonged, and became a work of art in its own right”. Esta cita permite entender que el fragmento, al separarse de su cuerpo original, adquiere autonomía formal y conceptual. En arquitectura, esta lógica permite pensar el edificio como una composición de partes: estructuras preexistentes, recorridos, volúmenes, planos, vacíos, materiales y memorias urbanas que pueden reorganizarse para producir una nueva totalidad espacial.
Por otro lado, la obra de Pablo Picasso, puede entenderse como una práctica de apropiación, transformación y reactivación del pasado. Picasso rechazaba la idea de una evolución lineal en el arte y afirmaba: “Variation does not mean evolution”. Esta frase revela que el cambio de estilo no implica necesariamente progreso, sino una transformación en la manera de pensar del artista. MoMA recoge esta idea en relación con la producción de Picasso en Fontainebleau, destacando precisamente esa resistencia a leer su obra como una evolución lineal. Picasso combinó referencias de la tradición académica, el arte griego e ibérico, objetos africanos, oceánicos y americanos, la cultura popular y objetos cotidianos. En lugar de copiar literalmente estas fuentes, las interpretaba y transformaba en nuevas composiciones. Su propia afirmación, -“To me there is no past or present in art”, refuerza esta idea: el pasado no desaparece, sino que puede mantenerse activo cuando es reinterpretado desde el presente. Esta postura se relaciona directamente con la arquitectura, ya que un proyecto puede tomar referencias históricas, culturale y/o, materiales y reinterpretarlas desde lo contemporáneo.
En conclusión, el collage en arquitectura permite demostrar que el proyecto no surge necesariamente desde una forma pura, única o completamente nueva, sino desde la relación activa entre fragmentos. Tanto Rodin como Picasso evidencian que una obra puede construirse mediante la reutilización, la variación y la recomposición de partes previas. En Rodin, el fragmento se independiza del cuerpo original y adquiere autonomía; en Picasso, las referencias del pasado se transforman para tomar vida en el presente. De esta manera, el collage se convierte en una herramienta arquitectónica capaz de articular memoria, forma, materia y tiempo. Su valor principal está en permitir que elementos distintos, incluso contradictorios, entren en diálogo para producir una nueva realidad espacial.

Referencias
Britannica. “Collage.” Encyclopaedia Britannica.
Britannica. “Assemblage.” Encyclopaedia Britannica.
Gowrley, Freya. Fragmentary Forms: A New History of Collage. Princeton University Press, 2024.
Musée Rodin. “Multiples, fragments, assemblages.” Musée Rodin.
Musée Rodin. “Copier, couper, coller.” Musée Rodin.
MoMA. “A Member’s Field Guide to Picasso in Fontainebleau.” The Museum of Modern Art.
de Zayas, Marius. “Picasso Speaks.” The Arts, vol. 3, no. 5, 1923. Referenciado en fuentes sobre Picasso y su afirmación sobre el pasado y el presente en el arte.

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